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Operaciones

Automatizar un proceso equivocado solo lo hace más rápido

Antes de automatizar conviene entender dónde surgen esperas, errores y excepciones: de lo contrario, la tecnología acelera también lo que no debería existir.

La automatización promete resultados rápidos: menos registros manuales, ciclos más cortos, menos errores. Pero cuando se aplica a un proceso que nadie ha analizado, tiende a consolidar sus defectos.

Lo que se automatiza por error

  • controles redundantes creados para compensar datos poco fiables en origen;
  • pasos de aprobación que no aportan información;
  • transferencias de datos entre sistemas que podrían integrarse;
  • excepciones tan frecuentes que, en la práctica, son la regla.

Primero entender, después automatizar

Reconstruir el proceso real —no el que describen los procedimientos— hace visibles las esperas, los retrabajos y las causas de error. A menudo una parte del trabajo puede eliminarse; otra, simplificarse; solo lo que queda merece automatizarse.

Gestionar las excepciones

Un buen sistema automático no oculta las excepciones: las hace visibles, las clasifica y las lleva a la persona adecuada con la información necesaria para decidir. Ahí se mide la diferencia entre velocidad y fiabilidad.

La pregunta correcta no es «¿qué podemos automatizar?», sino «¿qué resultado debe mejorar y qué trabajo hace falta realmente para conseguirlo?».

Sigamos la conversación

¿Reconoce alguno de estos problemas en su organización?

Trabajar sobre problemas reales forma parte de nuestro método: nos ayuda a comprobar dónde un modelo es útil y dónde debe adaptarse al contexto.

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