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Gobernanza de la IA

Establecer cuándo puede actuar la IA y cuándo debe intervenir una persona

La supervisión solo funciona si está claro cuándo debe intervenir una persona, qué evidencias debe ver, cuándo puede modificar la propuesta de la IA y quién sigue siendo responsable del resultado.

«Human-in-the-loop» se ha convertido en una expresión tranquilizadora. A menudo, sin embargo, solo significa que alguien, en algún lugar, podría revisar el resultado. Una supervisión tan genérica tiende a convertirse en una aprobación automática.

Diseñar la supervisión

Una supervisión eficaz requiere decisiones explícitas:

  • qué tareas puede realizar la IA de forma autónoma;
  • qué condiciones generan una excepción que debe llegar a una persona;
  • qué evidencias ve esa persona: fuentes, nivel de confianza, alternativas;
  • qué opciones tiene: aprobar, modificar, rechazar, escalar;
  • quién sigue siendo responsable del resultado final.

El nivel de control adecuado

No todas las tareas requieren el mismo control. La extracción de datos de un documento estándar puede validarse por muestreo; una recomendación que compromete capital o afecta a la seguridad requiere una validación explícita y trazable.

Trazabilidad

Registrar decisiones, correcciones y excepciones sirve para tres fines: demostrar el cumplimiento, por ejemplo del Reglamento europeo de IA; entender dónde se equivoca el sistema; y mejorar con el tiempo los modelos y las reglas.

La supervisión humana no es un añadido final. Forma parte del diseño del proceso.

Sigamos la conversación

¿Reconoce alguno de estos problemas en su organización?

Trabajar sobre problemas reales forma parte de nuestro método: nos ayuda a comprobar dónde un modelo es útil y dónde debe adaptarse al contexto.

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